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TV: Gran Hermano 12... una fábrica de juguetes rotos

Como ya sabéis, hace unos días se han abierto las puertas de Gran Hermano 12. He querido dejar pasar un tiempo prudencial para ir conociendo a los diferentes concursantes. Con lo poco que he visto hasta ahora, ya me he ido haciendo una idea de lo que será esta nueva entrega.

Siempre me pregunto quién entrará y con qué novedades nos sorprenderán. Doce ediciones son muchas, por lo que cada vez resulta mas complicado impresionar al espectador. No sé cómo lo hacen, pero el equipo de Gran Hermano siempre lo consigue, ya sea para bien o para mal.

En esta ocasión el casting me ha defraudado un poco. Mucho chulito prepotente, mucho friky y mucha silicona. Jamás he visto tanta estupidez junta en tan pocos metros cuadrados. Aunque lo justo es decir que también hay otra gente maja.

Hay un personaje que ha despertado en mí mi lado mas despiadado y cruel. Intentaré no pasarme demasiado, aunque es algo que me va a costar. Trataré de calificarle, porque descalificarse, se descalifica él solito. Como en todo, habrá diferentes opiniones. Supongo que habrá gente a la que le caiga bien. Para gustos... los colores.

Se trata de Oscar, un empresario granadino. Este sujeto treintañero se nos presenta como un golfo, y nos cuenta que de cuello para abajo no tiene ni un solo pelo. Lo que no nos ha contado es que de cuello para arriba anda bastante escaso de neuronas. En fin, si esta es su mejor definición de sí mismo... vamos apañados. Pero bueno, no se le pueden pedir peras al olmo.

En el momento en que entró en la casa me dije... “A este tipo ya le he visto anteriormente”, y razón no me faltaba. Me puse a indagar por internet, y enseguida descubrí que Oscar ya había trabajado en Telecinco como azafato del programa “Toma cero”, un concurso vespertino que se emitió hace un tiempo.

Es guapete, tiene un físico estupendo... pero es un imbécil redomado. Si hay algo que no soporto es alguien que va de gracioso cuando no tiene ni puta gracia. Lo ves 3 minutos... y ya le has conocido. Es mas simplón que el mecanismo de un chupete.

Puedo afirmar sin ningún tipo de duda que él será uno de los próximos juguetes rotos de la televisión, por mucho éxito que pueda tener en un principio, por muchos “bolos” que haga cuando salga del concurso. Tiempo al tiempo. Es muy respetable que los concursantes busquen la fama, eso no lo veo mal. Pero este tipo de gente quiere hacer de “Gran Hermano” una profesión, y eso es un gran error. La fama es efímera, y pronto caerá en picado. Una elección poco acertada la de este chico.

Como ya os decía, este tipo de personajes me hacen sacar lo peor de mí. A veces se me ocurren diferentes formas de torturar a estos energúmenos, como atiborrarles a laxantes, ahogarlos en el jacuzzi, acojonarles el día de halloween...

Otra idea sería implantarle unas cuantas neuronas, aunque tengo serias dudas de que su cerebro las acepte. También se podría encerrarlos en la casa, y no dejarles salir nunca.

¿Se te ocurre algún otro método de tortura?

Seguro que sí...jejeje

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